domingo, 15 de abril de 2012

MIL MILLONES MENOS

     No había vuelta atrás, estaba decidido. Sobraban mil millones de humanos para que todo volviera a funcionar correctamente, se trataba de regular el mundo y ante éso la moral era una palabra desconocida. Lo harían los países ricos, sin miramientos, algo rápido para evitar el sufrimiento. De nada valían ya las manifestaciones de millones de personas en todos los países, de nada servía emigrar si pensabas que estabas en el punto de mira. La decisión estaba tomada y se llevaría a cabo en cualquier momento, era cuestión de tiempo ver cómo te cocías o cómo te asfixiabas mientras volvías a casa con el pan bajo el brazo. Mil millones de humanos y volvería a fluir la comida, el trabajo, el orden político. Daba igual que fueran vidas humanas, de hecho tenían que ser necesariamente vidas humanas. Peces, aves, roedores e insectos no habían modificado nada, no eran culpables de nada y ya habían pagado demasiado. La historia estaba a punto de escribirse con un antes y un después del día D. Muchos grupos radicales llevaban un par de siglos apoyando esa acción, pero parecía sólo una hipótesis descabellada como último recurso si las cosas se ponían feas, hasta que en la votación final de los continentes el sí se llevó la victoria. Nadie sabía a ciencia cierta cómo iba a ser, sólo una cosa estaba clara y por eso los continentes del sur habían empezado un éxodo masivo hacia el norte, donde aún había agua y alimento. Deberían darse vida, ya que el eminente solsticio de invierno parecía una fecha llena de elementos favorables. Únicamente el tiempo diría si la decisión había sido la adecuada, y que Dios perdonase al consejo de sabios de los continentes por meterse en "sus asuntos".



texto JACOBO SÁNCHEZ
abril 2012

viernes, 23 de marzo de 2012

El EXPRIMIDOR DE SEGUNDOS

     Deshacer el fósforo de una cerilla en la lengua, deshacer una aspirina en leche fría, desandar el camino sobre tus huellas en la nieve sin partiles el contorno... Todo lleva su tiempo, son cosas difíciles.

     Aplastar un segundo en un espasmo con las palmas de las manos y sustraerle todo el jugo para ti, retorcerlo y tirar luego las sobras huecas como si fueran moscas secas. Y luego otro, y otro, y otro más hasta que un minuto se hace rentable y así las horas se atrancan, los días se retrasan y los meses nunca llegan. Sonríes porque el tiempo es tuyo y sabe a menta.
     Cuando quieres que llegue la noche sueltas un poco y dejas que todo alrededor respire. Expandes y contraes, es un bombeo controlado. Si no quieres avanzar también lo puedes hacer girar en plan bucle.
     Deshacer el fósforo de una cerilla en la lengua, deshacer una aspirina en leche fría...


 texto JACOBO SÁNCHEZ

lunes, 12 de marzo de 2012

TRAS LA CORTINA.


foto JACOBO SÁNCHEZ
Sierra de la Demanda feb2012

Y ME IRÉ CALLADAMENTE...

     - No he tenido buena noche, la risa de un payaso no me dejaba dormir - me dijo.
      Te miro y las vértebras se te escurren por la médula espinal, pareces un caballito de mar o un signo de interrogación sin el punto. Se te despega la piel del rostro como la pintura marrón de una ventana de madera emborrachada con disolvente, se desliza hacia el abismo sin resistencia, parece nieve en un tejado o papilla en un babero. Y tus brazos son tiras de bacon vuelta y vuelta, aún humean, vuelta y vuelta.
     Y yo más sano que una cereza granate, creo que me iré calladamente. O daré un portazo con la espuela.


texto JACOBO SÁNCHEZ
Marzo 2012

viernes, 17 de febrero de 2012

Y ME BAILO UN TWIST CON TU HERMANA.

     - ¡EUROPA ESTÁ EN CRISIS!. Apago la televisión.
     - ¡LA CRISIS QUE AZOTA EUROPA...!. Apago la radio.
     - EUROPA NO LEVANTA CABEZA. Tiro el periódico por ahí y se deshoja.
     Un momento, algo no me cuadra. Salgo de casa y entro en el ascensor, mi vecina baja con su niña recién nacida, le saco la lengua y me devuelve una sonrisa, (la niña). En la calle un rayo de sol me acaricia en stereo y me templa. Compro pan recién hecho que huele a lo mejor que has olido en tu vida. Un café en la terraza de la plaza sabe a gloria y más si te invita un amigo. Los pájaros que andan por allí dicen pío, pican pan y vuelan. Todo sigue en su sitio, los árboles siguen verdes, los abuelos pasean en zapatillas, los niños corren y se caen y se levantan sin llorar, tu madre llama para que vayas a comer a casa porque ha hecho un puchero caliente que te hace segregar jugos gástricos sólo de pensarlo. El cartero reparte silbando, la mujer limpia los cristales en el segundo, la gente se menea, el dinero fluye del pescadero al librero, de la frutera al vendedor de cupones, de aquí para allá. Dinerito fresco que existe y no sabe de crisis, que no está roto ni le faltan ceros. Y una joven pasa patinando y se gira hasta un cura que a su vez bendice hasta a una pelusa de chopo. Y el chopo crece sano como un roble. Y el roble no tiene envidias ni de chopos ni de historias raras. Entonces ves que tienes dos brazos con sus dos manos y sus diez dedos totales, osea que todo está en orden. Y de salud andas bien, con resfriados de vez en cuando y poco más. Y bailas un twist así en un momentillo y tus piernas se cruzan que da gusto, parecen aspas de molinos. Te montas en el coche y arranca a la primera, y es porque un motor alemán nunca se rinde, así que pones la radio y...EUROPA ESTÁ EN CRISIS.
     Y si lo está pobrecilla, y si lo está es porque lo dice un político, y porque te lo recuerda un periodista amargado y porque así se aprovechan de ti. Así que cambio de emisora, pongo una canción que patina por mi oreja y me invita a bailar, pero dos twist en la misma mañana me pueden desenroscar una rodilla. Estoy un poco inquieto con la noticia de Europa, tal vez sea cierto, así que voy a un huerto y desentierro una patata. Está sana, algo no me cuadra, cojo un tomate y es jugoso y tierno, es un pastel borracho en toda regla, ¿entonces?. Comienzo a comprender que el mensaje subliminal que lanzan, que ese apocalipsis radiado, esa desgracia que se cierne sobre el viejo continente sólo afecta a los humanos infelices, a los tibios. Y respiro aliviado porque por un momento pensé que yo podía ser culpable de algo, pero ni la señora que limpia los cristales, ni la chica que patina, ni el cura que se gira, ni la niña que sonríe, ni los chopos con pelusas, ni tú ni yo estamos infectados.
     Y me bailo un twist, me bailo un twist con tu hermana.


texto JACOBO SÁNCHEZ
      febrero 2012.