Fue un chollo, después de tomar unas cervezas nos dimos la mano y me entregó las llaves de mi nueva casa. Sentí que todo iba a ir sobre ruedas.
texto JACOBO SÁNCHEZ
foto JACOBO SÁNCHEZ agosto 2012
(Cabo San Vicente, Portugal)
viernes, 24 de agosto de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
O COMO FRASES SIN SUSTANCIA
O como un sonido de guitarra sin nada más de fondo o como el fondo de un trastero sin nada dentro. O como tú me quieras llamar o que las cosas son extrañas como películas con poco diálogo. Vas de repente y dices algo gracioso y eso me hace reír, eres como un niño chico incordiando a un perro grande, tienes cosas primarias para envasar al vacío. De perfil pareces de juguete y de espaldas creo que eres de trapo, se te adivina blanda pero es arriesgado comprobarlo. Tal vez mañana...
Estamos aquí apoyados, parece que las noches son para hablar. Si no hay ruido es por algo, si no hay luz no es casualidad. Si refresca es porque alguien dijo que la noche no es para tibios, está hecha para los seres de manos frías, y eso, a algunos, les da mucho miedo... y menos mal que aún no te han visto apagar velas con los dedos.
O como un licor extraño japonés, o como una teoría estúpida sobre gente guapa, nada y todo tiene sentido si no se lo cuentas a alguien, si no vienes y me susurras tus cosas al oído como el gas de un refresco escapando por el tapón.
O entras tú o salgo yo, es así de fácil. Aquí no cabemos los dos ni de perfil y eso que tú eres el filo de una hoja y yo la raya del mar. Lo de la raya del mar me gusta...
O como estas letras abstractas o como un relato sin sentido, a mi me suena bien, ¿sí?.
texto JACOBO SÁNCHEZ
AGOSTO 2012
domingo, 29 de julio de 2012
LA QUE SE ME VIENE ENCIMA...
Vienes tú encima de un tacón siempre lenta y callada, dices ser mezcla de varias mezclas, es difícil desgranarte entonces. Saco mi pose de urgencia, la de los momentos críticos, la de los entierros y noticias feas, la que nunca me traspasa. La pongo delante y te reflejas distorsionada sin saber bien por dónde vadearla mientras mis pies se anclan y el viento me manosea el cabello con intención de molestar, pero nunca nada me molestó lo suficiente como para moverme del sitio. O das media vuelta o vamos a chocar y te aseguro que soy más duro que una pezuña y no estoy acolchado.
Te acercas rallando el suelo y tus piernas parecen el pie de una copa de vino. Creo que traes un guión aprendido en la espalda y seguramente lo sueltes a escasos metros de mi escudo. No son las primeras palabras que salen rebotadas y atacan, ni el primer paquete de intenciones que muere en la orilla. Ya casi estás encima y tenso hasta las pestañas para recibir lo que venga. Soy bueno toreando sentimientos y despejando razones, soy bueno en muchas cosas que no imaginas, he estudiado mucho a escondidas. Creí que íbamos a chocar cuando por sorpresa te detuviste a la distancia recomendada para hablar.
- ¿Me dejas pasar? Voy a la parte de atrás de lo que no está aún escrito.
- Pasa, pero no te apoyes mucho en las paredes sin versos, aún están frescas...
No imaginaba que esquivarías mi pose con tanta elegancia, la verdad es que pensé que habría guerra fría pero sin duda eres buena circunvalando obstáculos. No me quiero dar la vuelta por lo de convertirme en sal, pero escucho tu voz caminando por la izquierda.
- ¿Vendrás a cenar?
Recogí todo lo que había puesto delante de mí en un instante mientras ya sabías la respuesta.
- Claro...
sábado, 28 de julio de 2012
AQUÍ QUE NUNCA PASA NADA
Hoy, hoy he tenido la sensación de que aquí no pasa nunca nada, a veces, sólo a veces alguien alza la voz pero yo no le escucho. No dices nada y la tarde muere. A veces, sólo a veces las cosas se desmadran y esto ocurre normalmente cuando ya te has quedado sin hielos, cuando ya te habías saltado las normas bebiendo a palo seco y aquí no pasa nunca nada.
Hoy, hoy que me he envenenado sin querer con una botella lo he visto claro, y es que nadie se separa de la orilla, ya nadie viaja sin teléfono, y es que ya no hay héroes con miradas extrañas, y es que tú, y luego yo, y es que tú..., y tú..., y yo, laralá laralá. Y luego van juntos de aquí para allá, de dos en dos, nadie sabe ir solo ya, y yo, y tú..., y yo, y silbo canciones mientras hago lo que quiero. Y es que hoy..., laralá laralá, hago-lo-que-quiero. Esto parece más bien una canción, y aquí, aquí_no pasa_nunca nada.
Hoy el día trae una buena noche cosida, es divertido estar aquí de pie. Y aún a oscuras, de pie y a oscuras todo podría ser mejor si no me estuvieran devorando estos mosquitos. No es así, pero me gustaría decir que no siento sus bocados. Me arrascaré mañana si no lo haces tú...
texto JACOBO SÁNCHEZ
JULIO 2012
jueves, 26 de julio de 2012
EL TIPO QUE SENTÍA LAS TORMETAS
Unas horas antes de que llegaran las tormentas él ya las sentía dentro. Se descalzaba y se preparaba para recibir el aroma de la tierra mojada, eso le bastaba para estar feliz. Si la tormenta le avisaba en el campo la esperaba con la camisa en la mano y los brazos abiertos. Le gustaba cuando se le empapaba el cabello y las gotas que bajaban del cielo rebotaban en sus hombros.
- Esa gota... esa gota me ha tocado.
Luego llegaba la electricidad detrás y entonces se la jugaba porque sabía que la naturaleza no hace daño a quien sale a recibirla. De toda la violencia de una tormenta sólo se llevaba la caricia de una gota. Al principio asusta un poco, pero cuando aprendes a interpretar los mensajes de la tierra todo te parece un perro sin dientes.
En cualquier caso, el tipo que sentía las tormentas tenía arte para despacharlas.
texto JACOBO SÁNCHEZ
JULIO 2012
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